¿QUIÉN ES UN ANIMAL?






     El veganismo como ideología arrojadiza me espanta, porque las ideas por sí mismas, sin Conciencia que las vitalice, son como cuerpos sin alma que a alguien le acaban cayendo encima. Pero como objetivo de la rEvolución, el veganismo es pura lógica, ya no ética sino científica. El carnivorismo animalista está acabando con el planeta del que extrae sus recursos. Simplemente, no es viable. Ya está demostrado científicamente: si la humanidad sigue siendo carnívora, en 20 años las aguas potables del planeta serán historia, y el propio planeta, tal y como lo desconocemos, también. No es matemática, técnica, ecológicamente sostenible.
     Pero apliquemos pura lógica aristotélica. Comer cadáveres de animales que uno no sería capaz de degollar, desollar y descuartizar con sus propias manos, es hipocresía. ¿Te zampas un trozo de cadáver de ternero y te relames y te regocijas..., pero si te sirvieran un filete de perro hecho al punto vomitarías hasta la primera papilla? Pasar una inocente y tierna mañana viendo vídeos de lindos gatitos, pero salivar como una leona con la presa en las fauces a la hora de la comida devorando cerditos, corderitos y pollitos, ¿qué es, sino básicamente esquizofrenia? Y si lo que convierte el comportamiento esquizoide en normal o en socialmente aceptable es la "costumbre", o la "cultura" como en el caso de la tauromaquia (conveniente eufemismo de taurocidio), habrá que replantearse los fundamentos de la psiquiatría y de la cultura. Una de las civilizaciones que ha pasado a la Historia como de las más -supuestamente- avanzadas, prosperó considerando normalidad la esclavitud humana como sostén del imperio, y los sacrificios humanos como espectáculo público normalizado. Efectivamente: también habrá que replantearse la Historia. Ay, ay, ay... esa temible palabra: "normal". ¡Cuántas aberraciones esconde! Es una de las palabras más falsas que conozco: se viste de objetividad y de neutralidad, pero es uno de los términos más subjetivos, sectarios, profanos y profanados por antonomasia que existen en el lenguaje. Cuando oigan la palabra normalizar, pónganse en guardia, observen con detalle qué pretende esconder -o aniquilar- quien la usa: puede ser algo positivo... o puede ser la antesala de la Ideología Única. Crecí (no moral, sino biológicamente hablando) en un ambiente social en el que se ve con buenos ojos que una persona sea normal. Cuando se alaba a alguien, no es raro que el alabador acabe con la coletilla tipo: «es muy tal, es muy cual, en fin... muy normal». En el momento que al individuo en cuestión no se le puede aplicar según los convencionalismos ideológicos del momento el calificativo normal, pasa automáticamente a formar parte de esa sección oscura y desconocida de la sociedad, con la que hay que estar en Guerra Santa. Y sin embargo, aquello que en su momento histórico o social parecía normal, unas cuantas hostias, crucifixiones y desangramientos después, finalmente se acabó considerando claramente anormal. Fíjate tú. Hoy en día, ni un tertuliano de Interlobotomía discutiría que la lucha de gladiadores era un espectáculo bárbaro; ni un obispo discutiría que a los gays no hay que echarlos a la hoguera (ahora.) La pregunta doble es: ¿cuáles son las hipocresías, esquizofrenias, costumbres, esclavitudes y vidas sacrificadas de AHORA, cuáles son esas anormalidades que AHORA a muchos les parecen normales hoy... pero en el futuro no lo serán? ¿Cuáles de esas aberraciones son defendidas AHORA por las personas que no defenderían jamás las aberraciones de ANTES?


     De la extra-glorificación de la vida humana proceden todas las aberraciones justificadas que se cometen con todo lo que queda bajo el -condescendiente- puesto inferior en la escala de los valores de las cosas y de las vidas: lo primero que hacen los tiranos (sean genocidas históricos, sea una tía moralista y degenerada que te cruces por la calle) para aniquilar a la gente física o psicológicamente, es deshumanizarla, infrahumanizarla. ¿Hay que proteger la vida humana sobre todas las cosas? ¡Pues claro! Pero con la claridad viene la oscuridad; ¿eso significa que todo ha de estar al servicio de la Humanidad? ¡No! Ése es el error: la visión utilitarista, segregacionista, mecanicista, feudal, sacrificial, dualista, tiranoservil, mitómana, supersticiosa, exclusivista, antropomorfizada de la Creación. «Hay unas cosas superiores a otras»... diría algún fachilla profesor de bioética o "Derecho Natural"... pero, vaya por Dios o sin Dios: estos que deciden a qué lado de lo superior o lo inferior está cada cosa, carecen de Conocimiento. Y éstos (me niego a dejar de poner esos acentos) son los que deciden lo que es normal, y así lo legislan, y así nos va. Pero estos leguleyos de lo divino son ignorantes, tengan los títulos que tengan, encorbaten lo que se encorbaten. Saben datos, tienen sus Fes, pero en realidad, desConocen. ¡No saben ni qué son ellos mismos! Porque a mayor Conocimiento, menos frontera, menos clasificación: un Sabio jamás divide. Por eso sé que aún no soy sabio: todavía divido el mundo entre mórbidos entrópicos destructores y creativos vitales y generadores; entre los que tras su paso no crece la vida, y los que se pasan la vida regando. Afortunadamente todo es un viaje de ida y vuelta, aunque dure eones.

     A esos que se vienen llamando "conservadores" les falla un dato fundamental, y se llama "evolución". Si los conservadores que pusieron el grito en el cielo cuando se quería abolir la esclavitud se hubieran salido con la suya, aún podríamos ir al mercado a comprar cuarto de kilo de esclavo negro, o peor (como era el caso de España): aún podríamos renegar oficialmente de la esclavitud en nuestro país, pero extraoficialmente atesorar lucrativas acciones de compañías transnacionales que se dedican a la trata de negros y demás subrazas; como hace siglo y pico hacía la patriota María Cristina de Borbón, Reyna Regente de España, mamá de la patriota Isabel II la Casta, y tataratatarabuela del patriota de la foto. Este último caso de hipocresía de ricos sería el más análogo a los tiempos españoles actuales, cuando los superpatriotas bucales, esos que ponen banderitas nacionales sus en relojes y sus ataúdes, jalean y hasta admiran a los que se dedican profesionalmente a pagar menos impuestos, o directamente a que el dinero salga de la amada superpatria cuanto antes. Patriotas de arcón y de arcada, conservadores... de lo suyo.

      Lo mismo que imponer la revolución a quien no la quiere (o peor, no la contempla para nadie) es como obligar a salir de sus jaulas a pájaros que no vuelan, imponer la evolución a quien no la quiere (o peor, no la contempla para sí) es como disciplinar a base de bofetadas a un gorila engorilado. Hay quien se dice "humanista" porque dice poner al "Hombre" en el cenit de todas las cosas (conocidas por ellos, claro), hacen una especie de Deificación del "Hombre" y a lo contrario le llaman "pecado" o delito. No contentos con falsificar a "Dios" antropomorfizándolo, egocentrándolo, desnaturalizan al "Hombre" identificándolo con ese Dios antropomorfizado y egocéntrico (su Dios tiene gustos, género, preferencias, normas), con lo cual al final todo es pura masturbación mental. Si el "Hombre" es el Rey de la Creación y lo único que tiene por encima es a Dios su creador, todo lo demás, lo de debajo, ¿dónde queda? Efectivamente: en el vasallaje. La triste consecuencia del absolutismo es que todo lo que no es absoluto queda como relativo, es decir, por debajo, prescindible, sacrificable, aleatorio... al servicio del Hombre Rey (lenguaje patriarcal mediante). Este es el puesto que nuestra mal-llamada civilización le ha otorgado al reino animal: el puesto inferior. Muchos de estos decentes humanistas a los que les-gustan-los-animales van a misa y comulgan con el mismo flow con el que van a los toros, van de cacería, o se sientan delante de una vaca muerta y gratinada; y no hay nada nada en su interior psicológico que se tambalee; «mi orden, es el orden general, ergo todo está en orden, incluido yo».

     Como es bien sabido, y desde luego ha sido mi experiencia en esta vida, las mayores inmoralidades las cometen los que más hablan de moral, costumbres, jerarquías y órdenes (en todos los sentidos de la palabra). La degeneración no está en los arrabales o en el cuarto mundo, está a tu lado. La peor degeneración es la que se esconde tras la ultra-refinación, la que almuerza frente al cristal de Bohemia con la espalda recta y postureo como de Grand Trianón, esa gente superestudiada que cita todo lo citable pero que, con todo, viven como los animales peyorativos que luego se comen con impecables maneras. A menor nivel de Esencia, mayor atención se presta a la apariencia: los sepulcros blanqueados de los que hablaba Jesús. Esta gente, ahora mismo, es la que dirige el destino del mundo. Pero les queda poco. Gente como esa es la que tiene perro y presume de impulsar Leyes contra el maltrato animal con una mano, y con la otra protegen legal y administrativamente las corridas de toros y enseñan a sus hijos que ir de caza es lo que corresponde a su casta. Es una manera de aparentar que se Vive.

     El paso de la dualidad a la Unidad es lo que -realmente- eleva al Hombre al puesto en el que, por ahora, está lejos de vislumbrar (y a quien lo vislumbre le espera un trato... animal). La propuesta vegana no-fanática va en dirección opuesta: ¿y si en vez de poner al "Hombre" por encima de todas las cosas, caiga lo que caiga, ponemos a todas las cosas a la altura del "Hombre", para que no haya tantas cosas que tengan que caer? Dicho de otra manera: ¿por qué en vez de "proteger la vida humana sobre todas las cosas" (lo cual, además, es mentira, porque luego mandan a sus hijos de 19 años a matarse con otros cuando hay una guerra), no protegemos La Vida, en general, sobre todo?


     El futuro será espiritual (y en consecuencia vegano), o no será. Y la espiritualidad (y el veganismo) que separa, que tolera CUALQUIER tipo de violencia, es religión pervertida, entropía y degeneración. No soy vegano. Quiero decir, no lo soy al 100%. Lo cual me pone en mi sitio. Mi sitio no es el del Maestro, es el del discípulo. Por sus acciones los conoceréis.

«La revolución es la culminación de la evolución»
SWÂMI PRAJNÂNPAD



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