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Mostrando entradas de marzo, 2009

EL FINAL DE LOS TIEMPOS TAL Y COMO LOS CONOCEMOS

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Qué vulgaridad.

Pop rancio, esdrújulas forzadas en melodías enlatadas. Música para aburrir a las vacas modernas.

Decadencia. Autoimportancia, complaciencia masturbatoria con orgasmo fingido. Pérdida de norte interno, y de sur. Recreación barata de cosas ya vistas, ya hechas, ya dichas, o ya descartadas.

Lo que dije: tanta taaaanta actitud y tanto limelight, se cargan a cualquiera.

Y no sólo eso, sino que ni siquiera me han hecho gracia las entrevistas, zoológicamente hablando. Incluso pelín bordes. A ver, majetes, la gente con la edad se abre, se suaviza, se prolonga, se multiplica al cuadrado... si hay Arte por en medio, si no, es todo lo contrario: cristalización. No me extraña nada el color plateado del "artwork", realmente es un trabajo para meter en la cámara de los congelados de un matadero, forevermore.

Para convertir esto en una crítica constructiva podemos decir que, bueno, no es la primera vez que se vulgarizan hasta este punto, y que es posible una nueva vuelta de espi…

LA CADUCIDAD, ACEPTADA, LIBERA

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Hace mucho, mucho tiempo, tuve un alter ego. Si nos pensamos que la vida de ficción es ficción, es que no sabemos nada sobre la ficción, y lo que es peor, menos aún sobre la vida, pura ficción que se autodenomina real. Mi alter ego se llama Angíbal Plauco Agésilas, y sabe más de mí que yo mismo, lo cual no es nada del otro mundo, si no fuera porque precisamente es de otro mundo. Últimamente Angi está retornando a mi vida, la creación de este blog le ha servido de reclamo, es como si lo hubiera estado esperando para aparecer de nuevo en toda su belleza. El caso es que Angíbal, cuyas proporciones clásicas van más allá de la proporción áurea en sí misma (un día os lo describiré físicamente), suele tocarme las narices de una manera que sólo puedo definir como etérea: me planta en la cara, con una languidez exquisita y una medio sonrisa brillante, esa que nos hace perdonarlo todo por promanar de una embajadita del Sol, todo lo que no soy capaz de decirme a mí mismo.
Y ahora me salta con... …