EL GEN PERDIDO & DELITOS PRESCRITOS

DISERTACIONES SOBRE UN SÍNDROME PRETÉRITO

 

«Que la vida iba en serio,
uno lo empezó a comprender
demasiado pronto»
NOTA: el contenido completo de este post, no es público, por ahora. Sólo se puede leer ahí abajo la introducción y el post scriptum. De lo demás, este texto es una versión light. Y es que estoy de celebración: hoy se cumple un año del ataque callejero que sufrí/me regaló una  perturbada que andaba suelta por su aldea y mal -o no- medicada aquel día. No era una extraña, era una conocida. Una conocida que no me conoce de nada, pero nada de nada, pero que, como es propio de imbéciles, tenía mucho que "opinar" sobre aquello que ni conoce ni alcanza. El 15 de mayo de 2014, pues, una cretina neardental cometió varios delitos contra mí, en público. ¡Y qué público! Aquello que viví fue brutal, pero no raro: ni raro en el mundo de ella ni raro en el mundo en general: ¿no hay ataques todos los días en todas partes? Pues ese día me tocó a mí. Si los ataques merecen tomarse la molestia de ser respondidos y repuestos o no, depende de cada circunstancia pasada, presente y futura; es una decisión personal e intransferible. Creo que, si bien lo suyo habría sido llevar a la delincuente a los tribunales, esto es lo mínimo y tengo todo el derecho a publicarlo. Tampoco le va a cambiar la vida: para esta gente la palabra "cambio" es genéticamente un oximoron. En realidad, y por venir de donde venía, aquel ataque aquel día llovió sobre inundado: antropológica, ilógica y tribalmente hablando esta cretina y sus pares son proclives a sumar y seguir todo tipo de deficiencias: delitos (eso he dicho, delitos de Código Penal) como malos tratos (sí, eso he dicho, es un tema de tratar mal a los demás), autismos sin diagnosticar... sociopatías... neurosis... delirios de grandeza y de bajeza..., una vida ganada en clave de prevaricación. Una querencia por las idas de olla y apego por la disfunción, una tendencia a residir en mundos inexistentes y mover tales mundos imaginarios mediante sofás y teléfonos, que los científicos deberían estudiarlos a todos (ya lo podemos decir, todos)  a fondo, por el bien de la Humanidad, no sea que haya posible vacuna genética para este tipo de demencias intergeneracionales. De cómo teniendo lo suficiente pero aparentando mucho más, se es tan poco (gran lección). De cómo refinar las íntimas aberraciones hasta que desaparecen de la vista. De cómo hacer de la mediocridad, virtud. De este tipo de gente, que conozco tan bien, Expaña está repleta: son los que, "aunque no, se creen que sí". Son tribus enfermas desde generaciones atrás, como la de esta delincuente del 15M, que Expaña padece desde hace siglos. Son las que gritan y gesticulan y hablan de honor y de valores, bla, bla, bla... pero son la gente más cobarde con la que me he topado en esta vida. Para este tipo de gente lo normal es, si procede, delinquir con gracia e impunidad, travestir la Ética, y encajarlo todo ello en una vergonzosa pantomima de señorío: llevarse el gato al agua sin que se note a costa de qué, es un arte intergeneracional que como todo modus vivendi se aprende y se enseña por presencia o por ausencia (se puede hasta localizar al chamán o chamana de cada generación) y que se potencia cuando hay talento. Además de las misas por los difuntos, pongan ustedes una placa en la plaza, en homenaje de los padres fundadores, verdaderamente lo conseguido es una proeza.
Es el caso de la tarada violenta que hoy protagoniza mi blog: claramente nació talentosa, por no decir superdotada para la aberración oral (y la boca es el segundo paso tras la mente), un talento que sus papás tuvieron el (desa)tino de potenciar la primera vez que articuló su lengua trífida allá por los años 50, dejando a todos los presentes estupefactos por su facilidad innata para el calificativo dualista partido en una división binaria separadora. Nunca reírle las gracias a una estúpida niñata malcriada iba a traer tantas consecuencias, para tantos. La niñata, como muchos otros de los suyos que en realidad no han sido nunca de nadie, creció (bueno, se agrandó) para convertirse en toda una aparente adulta, que rápidamente se convirtió en la líder ideológica de su desmandada manada, gracias a proezas épicas. Para ser líder, te lo tienes que ganar: gestas como, por ejemplo, mediante su bocaza infecta ser capaz de convertir una crística Nochebuena en una celebración satánica repleta de odio, infamia y destrucción, sin que a nadie de su tribu presente, cristianos ellos, oiga, se le desplace una cristiana pestaña ni osen pronunciar una vocal o consonante correctiva (es decir: decente). En la tribu esta, cuanto más loco estás, más pasas desapercibido. ¿No es prodigioso...? Pues eso, resumiendo: que de aquel mal polvo franquista, todas estas toneladas de lodos que ahora... vaya, no saben qué excusa poner o versión pergeñar para quitarse (el mojón enooorme y humeante) de encima. En general, harán como con todo, como si no existiera, hasta la tumba. Como mucho dirán que la pobre es que "está mal". Pero si no cuela luego dirán muchas más cosas que le den la vuelta a la tortilla de pimientos morrones. La mierda, pafuera; como los "rojos" en la guerra.
"Adolfo, Adolfito, sé generoso anda, no la machaques a la pobre, ha sufrido tanto con lo suyo... que está perdiendo la cabeza, la pobrecilla, yo te entiendo, pero perdónala, se le fue la cabeza, fue un calentón. No escribas sobre ella, bueno, ni sobre nosotros en general. ¡Eh! Que no escribas, te digo, que te olvides, que no estés ahí dale que te pego, existiendo... ¿Ah, que no quieres pasar por alto lo que ocurrió? Bueno, "lo que ocurrió"... ¡lo que dices que ocurrió, porque es lo que tú cuentas, ya habrá que ver si lo estás exagerando...! Porque a mí me ha dicho nosequién que... Ay, mira, en realidad es tu culpa todo esto, tú eres la causa. ¿No te podías haber estado calladito y quietecito? ¿Insistes en exteriorizar y joder? Pues igual es que eres un resentido de mierda, oscuro, enganchado al pasado. Uf, ¡vete al psicólogo!, no, ¡al gabinete entero! Mira, déjalo es que el hijodeputa eres tú, ya está clarísimo, ¡mira las cosas que haces..., por no hablar de las que dices! ¿Quién te crees que eres, tú? En realidad te lo merecías, que te jodan, a ver si despareces veneno asqueroso, que eres el origen de todo el mal, sobre todo del que recibes. ¡Te vas a morir con la vergüenza!"
Y tal.
¿Lo ven? Como cabras. ¿¿¿Pobrecita loca??? A) Y una mierda. B) Tururú: esta vacua degenerada mental estaba loca y vacía ya desde el minuto cero, no tengáis la enésima cara, porque ella vino así, con el nihilismo mental ya puesto. La mediocridad con ínfulas que la enseñaron en casa remató la obra, y todos lo sabemos. Loca, tarada, enajenada. Y sobre todo: destructiva, violenta. Y yo he atraído a los locos violentos desde el minuto uno de esta encarnación terrestre. Probablemente porque yo también lo esté. Loco, digo. Violento no, nunca; ¡imagínense si realmente lo hubiera sido!
El caso es que aquel Día de Gloria que hoy conmemoro le vi la cara (por llamar algo a aquella cosa) a la Expaña (con equis de exclusión) de la Escopeta Nazional (con zeta de nazi) pero actualizada al siglo XXI y sin pizca de gracia. Es una historia que no le importaría a casi nadie, si no tuviera tanto que ver con lo que ocurre en este país a nivel general, los paralelismos para lelos se me caen de las manos. Añado que aquel día la terrorista descrita el párrafo anterior se puso la botas y salió indemne de la escena con la ayuda de dos cómplices cagones prosistema. Cual dos castizos banderilleros, dos machotes ibéricos dieron la puntilla. ¡Olé, maeztroz, qué jarte! Dos simios vestidos de seda, dos, reinando en su zoo de provincias venido a más. Dos palmeros de la locura, dos.
El post oculto, o entero, digo, describe al detalle con mucho flashback y flashforward lo que mucha gente de mi experiferia prefiere no saber, lo que alguna gentecilla del extrarradio hace lo posible para que no se sepa (o que se sepa cómo no fue), y lo que la gente que vive en comunión conmigo ya se sabe de memoria. Y por supuesto alcanza, escala, llega hasta las causas reales de la consecuencia: cómo y, sobre todo, quién. ¿Por qué darle más importancia a aquel makarrismo kallejero por parte de una figura mítica del terrorismo emocional, de la que realmente tuvo, por mucho que esté tipificado en el Código Penal? Pues porque conviene romper el patrón histórico de este tipo de mafias: las aberraciones de las que no se habla y se esconden, nunca existieron, incluso se pueden volver del revés... Y porque el episodio fue realmente importante para mí -y al fin y al cabo este es mi blog. Aquella salvajada estalinista que aquí no cuento fue el colofón perfecto para unas cuantas décadas de aberración de las que he sido testigo y actor. Culminación. Epitafio. Mascletá. Cartas sobre la mesa para todo quisqui, urbi et orbi... de tan ínfimo y cutre orbe. Ceremonia Final de Confirmación de una enajenación colectiva (llamémosle síndrome, porque lo es, y hereditario para más terror, con su propio cuadro de somatizaciones que tuercen desde lo físico a lo metafísico) que finalmente se ha manifestado exotéricamente tal y como siempre fue (y dije que era) esotéricamente, agazapado como estaba tras capas y capotes de cansino gracejo pedante, y el vodevil de aires de grandeza. Aire, mucho; grandeza, poca. Al ser el texto "oculto", pues, tan personal y en realidad estar pensado para el futuro y como sanación (oootra... ¿pero esto quién me lo financia?) y para quien lo merece... no tiene sentido que esté disponible para cualquiera. A día de hoy. Por tanto (sois curiosos, malandrines) yo y mi gigantesco ego resentido y mi "corazón oscuro" (sic, o sick) decidimos quién lo lee, cuándo, cómo, e incluso dónde. Si te interesa (y eso significa que no conjugas el epidémico pijoverbo "meter la cabeza debajo de la arena... cuando me conviene"), pídemelo a mí directamente. Y conocerás con quiénes -realmente- te cruzas, o bien, con quiénes no te querrás cruzar -en todo sentido- en la vida. Y, líbranos, Señor, para siempre, de esta gentuza, porque carecen de escrúpulos y son capaces de decir y de hacer cualquier desnaturalizada cosa, para que nada sea pero todo parezca lo que no es.
"¡UNA sola cosa te voy a decir...!"
 
      INTRO: A los fanáticos salvapatrias (que es básicamente de lo que va todo esto) les mola cerrarles la boca a los disidentes, les pone poner a los demás los límites que ellos no admiten sobre sí mismos. Propagan propaganda, reescriben la Historia y, como todo tirano, creen que Por La Gracia de Dios tienen derecho a morir en sus camas, de viejos y glorificados. Pero los fanáticos psicóticos socializados psicópatas reprimidos que tanto abundan en nuestra sociedad y que tan alto escalan, tienen una pequeña pega (además del detallito tonto de multiplicar el sufrimiento de todo lo que tocan allí por donde pisan), y es que se indignan cuando los límites, las expulsiones y las represiones se les aplican a ellos («¿¿¡¡a MÍ!!??»). Se vuelven más locos de lo que estaban, que ya es decir, y si antes eran proclives a la desinfección del disidente, acaban ya abogando simple y llanamente por la aniquilación, a toda costa, y como sea, de "todo lo que no".
Pasando de la grandilocuencia a la intrahistoria, y salvando las distancias, en esa misma línea mórbida y entrópica una mamarracha [otra] ha tenido la osadía de exigir por escrito, cubriéndose de gloria y retratándose por venenésima vez, que me "abstenga de hablar hacia el exterior" (lit.). Semejante exigencia, por sí misma, ya lo explica todo y se parece mucho a otra que leí hace poco a manos de una tía suya: "que no trascienda". Y es que el disfuncionamiento de este tipo de calaña se reduce, cual salsa en la que lo cuecen todo, al siguiente teorema: «Yo, por ser Yo quien Yo soy, puedo hacer, y decir -incluyendo difamar- lo que me dé la gana... cuando me dé la gana... a quién me dé la gana... y todas las veces que Yo quiera. Yo sí. Pero tú no. Tú, te callas. Tú, no respondes. Tú, no. ¿Por qué? Porque lo digo Yo, que soy inimputable». ¿A que es bello en su sencillez? Un año después, tales gotas de jeta, osadía y prepotencia han desbordado el vaso de mi paciencia, incitándome directamente a la militancia; tal nuevo récord de desfachatez me motiva hoy, por una vez y que sirva de precedente, a hacer lo que raramente hago: "hablar hacia el exterior". Faltaba más.
Welcome to a freak-show!

    P.S.) Y la otra, la que faltaba, la última de Filipinas, sobreactuada en su santino emperifollamiento, incansable, comulgadora, sin rastro de rubor ni mala conciencia, la que se ha ganado cada cana "haciéndose sabiamente la tonta", inocente, compungida, como si las mentiras siempre se las contasen a sí mismos los demás..., dicen que dijo: «¡son ellos los que han dejado de hablarnos a nosotrosy otras tantas mentiras más. Qué horror, por dios, no agotarse ni en el crepúsculo de la vida de aparentar lo que no es ni jamás hubo. Y me viene a la mente un cuadro, una escena tragicómica: el entierro del féretro de mi abuela, un hermoso día de otoño, cuando ya había gente que no hablaba con gente. La misma mañana en que un patán se subía a las lápidas, con la agilidad del bufón, para poder ver mejor una escena que no era suya. La misma mañana en que otra empujaba con esfuerzo muerto una silla muerta de ruedas muertas sobre arena muerta. Y etcétera. Etcétera, etcétera, etcétera. Después de tantas dadadécadas... reasumo que no hay nada que hacer con tanta enfermedad y decadencia, tan depravada y rancia que se autohomenajea, excepto quitarse uno de en medio, que siga su curso allá donde quiera ir. Que, con suerte, se distraiga con otros objetivos... o que la Vida haga lo que tenga que hacer. Lejos... Lejos... Rezar a los dioses de todas las religiones para que este sea el ansiado final tras cuatro décadas sorteando tanta enfermedad, una pantalla tras otra, y otra y otra, es suficiente mérito para dar por terminado el videojuego y disfrutar de la vida real.
Es un tema de cualificación.

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