NI AGRADECÍO, NI PAGAO

·Gestión emocional de una minicrisis a través de la Macrocrisis·

ESTE POST SE LO DEDICO A LOS COMPAÑEROS -PROFESIONALES- QUE HAN PASADO POR LA BARRA Y LA CABINA DE [...] DURANTE LOS ÚLTIMOS 12 AÑOS, A LOS QUE VINIERON Y SE FUERON, Y A LOS QUE AÚN QUEDABAN
(los cuales no tienen por qué compartir nada de lo que pongo aquí).

Me siento despechado, lo digo de antemano para que no haya confusiones y para solicitar la empatía del lector en la medida de su capacidad, si le queda tal. Como para cualquiera que se sienta “maltratado por el exterior” (ficción metafísica donde las haya), la subjetividad me acecha, el victimismo asoma, y el patetismo del “perdedor” no ayuda nada a que lo que escriba párrafos abajo supere el nivel de la pataleta. Aún así, lo voy a intentar.

El martes pasado 11 de enero de 2012 no se terminó el mundo, se termino una parte de mi pequeño y mundanal mundo. Esa madrugada, justo después de poner la que iba a ser mi última canción como DJ en el local receptáculo de mis alegrías, ilusiones y esfuerzos durante los últimos -redondeando que está de moda- casi 12 años (mi récord de tiempo con cualquier cosa), me fue comunicado mi cese. No me dijeron que fuera fulminante, no..., como es habitual por estos lares la ensalada fue aliñada con emplazamientos a difusos futuros y buenos rollitos, pero en realidad real fui fulminado fulminantemente. Tan fulminantemente que el espacio de tiempo que iba desde el anuncio de mi cese hasta la entrada en vigor del mismo, fue de cero horas : cero minutos : cero segundos, lo que viene a ser instantáneo (y no tuvo efectos retroactivos porque técnicamente es imposible, que si no...). Me cayó el clasicazo literario del siglo XXI: «la cosa está mal, pero que mu mal, ya no requerimos más de tus servicios, a nosotros nos duele más que a ti, nos vemos». La experiencia del “ya no vuelvas más, nuestra relación profesional ya no existe” es análoga a la de “ya no te quiero más, nuestro matrimonio ya no existe”: liberadora sólo para una de las partes y desconcertante para la otra. Nadie me avisó, nadie me consultó, nadie me hizo formar parte. Para qué. En el contrato no tenía esa clausula a mi favor...


Dicho lo anterior, creo que me podría ahorrar el resto del post, porque es un hecho que canta por sí mismo. Pero tengo que escribir, porque a mí me conviene, y de eso se trata, de lo que a mí me convenga, que, después de todo, también soy un negocio super importante que  hay que reflotar cueste lo que cueste y a tomar por culo oiga usted.

"Él nunca lo haría..."
Curiosamente, durante muchos años anduve pensando que perder mi pequeña, humilde y secundaria “residencia” en este sitio era una de las peores noticias que me podían dar (quitando la enfermedad o muerte de parientes en primer grado, se entiende), ya no sólo por la pasta showmethemoney, sino sobre todo por un tema de identidad, de compromiso, de ilusión y de inversión de energía personal. Sin embargo en el momento concreto de mi cese me invadió una placidez lúcida y un aplomo de fondo venido de nosedónde, que aún hoy permanece... conviviendo con cierto escozor y pánico al vacío que no pretendo ocultar. No sólo porque en la vida es natural que las cosas se terminen (todo lo que nace, muere, algo que los humanos no terminamos de asumir), sino porque en realidad mi salida estaba ya sellada y certificada desde el día que entré… no, miento, desde el día que entró por la puerta la energía del Ruido. La cual no se puede personalizar en nadie en concreto y aunque pudiera, me niego, porque es una energía impersonal por definición. El caso es que vamos a llamarla así: la energía del Ruido, que es como más elegante y hasta esotérico. El Ruido no aparece por generación espontánea, el ruido es producido por algo o por alguno, y no deja de sonar hasta que alguien lo silencia, o se le agota la energía. Ocurre lo mismo con la decadencia personal. La decadencia personal decae, valga la rebuznancia, si uno mismo no se preocupa por remontar conscientemente. Ruido y decadencia personal generalmente van juntitos cual uña y roña. Con la una, viene el otro. Con la otra, viene el uno. Generalmente, la gente decadente, por mucho que se lave las uñas con un cepillo de carey, hace Ruido, impone el Ruido, es Ruido. La decadencia personal interna crea "Dictadores del Ruido", que, para no tener que escucharse a sí mismos, imponen que todo el mundo a su alrededor secunde su Ruido, que el universo entero adore su Ruido, se mueva al anticompás de su Ruido... y a los disidentes los mandan a un campo de concentración, llamado "Dessarmonitch Kaostzeig Moderntz", en el cual hay un letrero al entrar que reza: "El Ruido os hará libres". Pero yo sigo insistiendo en que el Ruido es un acto deliberado y optativo, y no inevitable como como lo sería la rotación del planeta. Y lo contrario del ruido no es el silencio, el silencio es la ausencia del sonido. Lo opuesto del Ruido es la Armonía, y ya sabemos todos lo que solemos hacer con aquello que se nos opone, ¿verdad? Intentar que desaparezca. El Ruido copa el espacio y no deja un hueco sin llenar, y cuando el Ruido entra por la puerta, la Música sale por la ventana. Aunque no haya ventana. Sale. Los DJ´s también.

La historia de esta década en el sitio en el que he estado trabajando es la historia de las cosas en general. Es la historia de esta “crisis” (o cajón desastre) mediante la cual se levanta -más- la veda para justificar cualquier tipo de ineptitud profesional e indecencia en el trato humano, los cuales a su vez crean “la crisis” y así sucesivamente. La "crisis" es realmente la historia de una epidemia de falta de nivel. Estamos invadidos por una mediocridad tan beligerante, que como hagas un amago por rectificar la situación corres el riesgo de que te lleven por delante con todo tipo de injurias, mordiscos y pérdidas de todo tipo. Estamos viviendo bajo el reinado absoluto de la mediocridad absoluta. Y con los reyes absolutos no se juega, ni absoluta ni relativamente. Hemos sucumbido a la tiranía de la mediocridad. Jamás hemos tenido semejante nivel de incompetentes vulgares, paletos y cutres haciéndose cargo de lo suyo y de lo de todos. Están en los gobiernos, en las empresas, detrás de cada teléfono, de cada baldosa, de cada soplo. Siempre los ha habido, pero no en esta cantidad ni con este poder absoluto globalizado y bobalizado. Así estamos: mal colocados o sin colocación. Pero, paciencia. Como decimos unos amigos y yo, no hay mejor táctica que "dejar que la gente llegue a su máximo nivel de incompetencia" (mientras quede tiempo).

Empresario buscando duros a peseta
Así veo el panorama de Españistán, y de muchos negocios españistaníes. No es de extrañar que las cosas colapsen. Pero eso sí, cuando se quiere enderezar el disparate porque “¡¡¡...es inaudito, el negocio no va bien, ¿te lo puedes creer?!!!”, oh, arcano entre los arcanos, la solución es la de siempre: cortar las cabezas de otros, nunca la propia. El mediocre dedica el 49% de su tiempo de vigilia a presumir de lo que los demás han conseguido como si fueran logros propios, otro 49% a salvar el culo caiga quien caiga, y el 2% restante a mirarse al espejo y maravillarse de su Obra e Ingenio. En ese espejo se refleja esta sociedad imaginaria (de imagen) basada en el “tener” y alejada del “ser” en la que hemos decidido vivir. Concretamente, y volviendo al tema, lo he podido testificar durante esta década dentro del micromundo del que me acaban de largar: los mejores profesionales generalmente salieron por patas (alguno bueno y con algo de luz quedaba hoy en día en barra y cabina... yo, sin ir más lejos), mientras lo mortecino tenía mayor fecha de caducidad y peor reciclaje, como todo lo industrial. La sombra de la mediocridad, como la del ciprés, que es un árbol de cementerio, es alargada, y no permite brillos con luces propias en su presencia. Durante años estuve ahí, presumiendo como presume un viejo mayordomo de la Casa Blanca de poder ver desde la barrera cómo los presidentillos y sus equipillos del ala Oeste iban y venían, mientras yo permanecía. Pero a todo cerdo le llega su San Martín, y me acaban de dar morcilla a tutiplén. Cuando llegó mi turno de salir por la puerta de atrás, que es por la que me han sacado, en el fondo ya tenía integrado que el Ruido había ensordecido y colapsado la puerta grande hace años y, como una metástasis de burbujas vacías, acabaría por desplazar todo pafuera, como cuando explota una botella de cava: espectacular, pero ya imbebible. Y la gente no es [tan] tonta, la gente no se bebe un cava con cristales, por mucho que sea gran reserva y todo lo que tú quieras, ni siquiera aunque pongas en el flyer que beber cava con cristales es lo último de lo último de la modernidad en 4D. (A ver si nos vamos dando cuenta: el público está hasta el coño de modernas y de rompedoras deconstructivas.)

Ay, mira, hijo: mejor aporta algo, crea algo, mejora algo... y vete a deconstruir a tu puta madre.

Ay, mira, hija: ayuda en algo, sé medianamente competente, coopera en algo... y si quieres ser moderna rompedora, rompe con tu puta personalidad.

En realidad, durante una década tuve sucesivos y suficientes indicios como para saber que mi trabajo, ese que sobre todo han reconocido y agradecido los oídos de los clientes (en especial en los últimos tiempos, qué curioso), no era reconocido ni respetado en "la casa" en su valor real, cosa que negarán tajantemente. Pero obras son amores y no buenas razones. Como muestra, un botón de Pontejos: después de una década sin subirme el sueldo (para colmo esta ha sido la década de la devaluación del dinero y de la vida gracias al €uro de los huevos), un buen día me lo bajaron un 20%. En ese mismo momento debí haber estado más despierto o menos prostituido y haberme ido yo solito en vez de poner el culo, todo por la patria. Lo dijo y lo vio todo el mundo menos yo. Ni crisis ni hostias en escabeche: falta de respeto y tomadura de pelo. (Ah, esa bajada de sueldo también me la encontré un día a bocajarro, y acompañada del "es lo que hay, si no te gusta..." -especialidad de la casa). Siempre hay dinero para lo que realmente interesa, os lo juro. El recorte se aplica, como su nombre indica, a lo que no interesa o no se valora o sobra. También os lo juro. Tengo mil pruebas de todo lo que digo. (¿Veis? ¿A que se parece mucho todo lo que cuento a todo lo que se cuenta de cualquier cosa?) En aquel momento, y no ahora, debería haber hecho un esfuerzo recapitulación objetiva (como cuando uno quiere liberarse de una dañina relación “amorosa” de larga duración), perder el miedo, y despertar de los ninguneos mensuales que se convirtieron en anuales. El dicho “donde hay confianza da asco” se completó con su hermano mellizo: “con las palabras te subo, pero con los hechos te (re)bajo”. ¡A Dios pongo por testigo que eso no me va a volver a pasar! (gesto de Scarlett O´Hara, CD en mano, recortando en silueta sobre un atardecido skyline de la Gran Vía.)

Durante mi vida he escuchado mil y un lamentos de personas que se creían buenas en lo que hacían, pero no se sentían reconocidas por ello. Llámalo presunta desvalorización. La mayoría de las veces, estaban equivocadas, y su ego les jugaba una mala pasada (qué se puede esperar del ego). Pues bien, con todo mi morro y desparpajo voy a tener un momento L´Oreal y digo que he rozado momentos de puta genialidad seleccionando música y ofreciéndola al exterior estos últimos diez años. He desarrollado un estilo propio completamente atemporal, lumínico y evocativo, que ya forma parte de mis genes. Anda que no he tardado años en ser capaz de apreciar mi propia valía profesional, valía que me han ayudado a reconocer -despejando falsas modestias- muchas personas, como algunos "fans" que han ido apareciendo por ahí (como "mis portugueses" Elsa y Jorge que, en su amabilidad infinita, decían que cruzaban la frontera sólo para escucharme...), entre otras maravillosas criaturas que tengo cerca o que me siguen de cerca. Y tantos anónimos que me regalaban esas palabras dulces y discretas de felicitación cuando salían por la puerta... No eran las clásicas modernas pantoxicómanas escandalosas aspavientosas recauchutadas decadentes falsas piterpánicas y endogámicas que colonizan y arruinan los sitios como los mejillones tigre echan a perder las tuberías, no, estos anónimos eran dulces y discretos. Y cosmopolitas... Y educados... Como "mi" música, evidentemente. Ah, y éstos pagaban (lo que viene a ser la definición genuina de "Cliente VIP"). Decía Jesucristo que no merece el pene echarles “perlas a los cerdos”, aunque este dicho me parece un poquito jevimetal, ya que no considero haber estado trabajando exactamente para cerrrdos; pero, en verdad os digo, he hecho cosas en esa cabina que, apreciadas o no, han sido sublimes, nadie las estaba haciendo en Madrid y, en otro contexto hubieran destacado mucho más en medio del Ruido. Claro que para destacar necesitas que te apoyen, porque en esta vida lo único que hacemos solos del todo es morirnos, para lo demás directa o indirectamente necesitamos la ayuda y el reconocimiento de terceros y, a ser posible, de segundos. Es la única manera subir-seguir-salir adelante. El poco o mucho talento o el poco o mucho esfuerzo per se no son suficientes. Sin los demás no vamos a ningún lado.

Pero hablando ya de negocios, que es realmente de lo que va todo €$te tinglado. ¿A alguien se le ocurre que en La Mallorquina ya no sepan hacer napolitana$ de cr€ma, o que en una tienda de Preciado$ no entren client€$, que el Hot€l Palac€ se quede sin huéspede$, o que Doña Manolita deje de vender décimo$ de lot€ría? Si esas cosas llegan a suceder, ¿me vas a contar el cuento de que "e$ por la cri$i$"? ¿Pero tú estás gilipollas, tronko con k, o qué?  Si algo que tiene casi todo a su favor para que funcione, va y no funciona... ¿Hola? ¿Eo? ¿Alguien lo adivina? ¿Es tan compli? ¿Es que los planetas no están alineados, es que una gitana revenida ha echado un mal de ojo, es que el fantasma del antiguo dueño está boicoteando el negocio? Venga, por favor, que ya somos todos mayorcitos. O casi todos.

Transcribo las recientes palabras de un extrabajador y amigo...: "¡Mira que era difícil cagarla con un sitio como éste!". Dijo. Mi contestación fue: "Ya. Llevo años diciéndolo, pero había mucho Ruido, y no se me oía. Bueno en realidad es que tampoco me han preguntado, ni tenían obligación de preguntarme, por contrato", a lo que este extrabajador y amigo me replica a su vez, con todo el poder de su legendaria caída de párpado à-la-Marilyn...: "Ahora sí, ya puedo decirlo: hace falta ser gilipollas". Realmente fue más bestia. Lo que añadió, y me temo que con conocimiento de causa, es: "No hay esferificación de ginebra que quite el sabor a rancio chungo de ese local". ¡Uuups! Puñalada. Eso me duele hasta a mí..., hay o hubo mucho trabajo e ilusiones proyectadas en ese negocio de castiza hostelería. Y además todavía tengo lazos afectivos con él, me guste o no. Y es que los días siguientes de romper una relación, todavía te duele en el alma cuando alguien pone verde bilis a tu ex, porque sigues con el software anterior abierto. Además, no soy de esos que ponen verde a los ex. Me parece bajuno. Normalmente. A no ser que tu ex se comporte ante crítica y público como un anormal (no confundir con "discapacitado", que no tiene nada que ver).

La pregunta que surge de todas estas “crisis” particulares o bobalizadas, es, ¿hasta cuándo vamos a dejar de transferir competencias a las regiones de la incompetencia? ¿Es tan TAN TAN difícil casar el valor material con el valor personal? Queridos empresarios, inversores, emprendedores y demás manejantes: no os quejéis. Ni crisis ni pollas en salmuera ni coños en confitura. Os caváis vuestras propias tumbas. Sois tan becerros de oro que una vez muertos el peso del catafalco de mármol caerá sobre vuestro ataúd, en un último aspaviento de megalomanía post-ruinem. Unas veces por quiero-y-no-puedo, otras por avariciosos y otras por ir de moder-listos, cuando vuestro nivel mental real es de bar de carretera comarcal, con todos mis respetos a las comarcas. Claro que el Ruido no os deja escuchar, diré a vuestro favor. A mí también me ha dejado algo sordo durante una temporada, y por poco ha estado a punto de convencerme. Pero hay salvación. Siempre hay salvación. Desde aquí os emplazo a hacer callar el Ruido con uno de vuestros todopoderosos manotazos y buscar deliberadamente la Armonía. No sólo se puede, sino que se debe.

¡A volar!
No estoy sorprendido por este episodio laboral. Sí afectado, está claro. Aunque todo pasará, y es probable que en poco tiempo este post quede obsoleto y puede que hasta lo borre (así que ya sabes, si te mola... ctrl+a ctrl+c click click ctrl+v). No estoy sorprendido porque llevo años viendo por todas partes que las personas con más talento (generalmente, las más pudorosas a la hora de abrirse paso a codazos modernos) están relegadas a lugares mediocres y alejados de su altura profesional y personal. ¿Formo parte de este grupo social en aumento? La mayor parte de mis amigos están ahí... Probablemente. Me lo quiero creer, por pura autoestima. En otros tiempos de mi vida, la "muerte" de un local y mi desplazamiento laboral no hubieran tenido mayor importancia. Pero en 2012 la cosa es diferente para mí, por las circunstancias, por el contexto, por los sentimientos. El hecho mismo de que dedique mi tiempo a escribir un post tal que éste, sobre una causa perdida, es la prueba de que este trabajo me importaba mucho, en muchos sentidos. Así están los tiempos: ¡se manda a la calle a trabajadores que se tomaban el negocio como si fuera suyo! Qué desperdicio de capital.

Pero a otra cosa mariposa. Dejo aquí tres mensajitos para los insignes que han tomado las decisiones, mi último servicio gratuito. Uno: las cosas privadas que son de muchos, al final no son de nadie. Dos: no pretendáis que algo que os habéis ido cargando inconsciente pero deliberadamente en cuestión de años, se recupere (duraderamente) en cuestión de días. Tres: la prosperidad (duradera) no se consigue a base de fuegos artificiales, ni flirt. Y si no, al tiempo. Pero, vamos, que buena suerte, de verdad. Lo digo totalmente de corazón y sin ningún atisbo de sorna: buenas noches, y buena suerte.

 
Poned la máxima resolución para mejorar el audio...

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