¿15-M? Mejor HISTORIA y EVOLUCIÓN

 


Con todo esto del 15-M, hay factores que no se meten en la ecuación de nuestro presente como me gustaría a mí, que por algo este es mi blog: uno es la Historia y el otro es la Evolución (o “el factor evolutivo”). Ambos con mayúsculas.
Vamos por partes.

HISTORIA

Nunca pensé que el haber leído taaanta Historia durante mi adolescencia y juventud me iba a servir un día para algo. Eran las únicas asignaturas que aprobaba sin sudor, sangre y lágrimas. Hace mucho ya que no siento las mismas pasiones hacia las biografía de los reyes, las revoluciones francesas o no francesas, guerras de independencias o secesiones. Hace muchos años ya que perdí el thrill de penetrar en esa parte de la 2ª planta de la Casa del Libro. En los últimos tiempos he estado juzgando[me] tales veleidades mías como proyecciones escapatorias de épocas chungas, ocupado como he estado últimamente en convertirme en un Adulto en vez de en alguien adultamente infantil. Y resulta que ha llegado el 2011 y ahora todo tiene sentido para mí.

No, no estaba escapando entre tantos libros de Historia, estaba aprendiendo a reconocer el futuro, mi futuro y el de todos, este futuro cargado de enigmas y contenidos que está entrando como lo hace un tren de vapor en la vieja estación: escandaloso, imponente, imparable, cargado de promesas de novedad. De pronto, gracias a aquella auto-formación histórica, veo ahora las cosas con la perspectiva que da la perspectiva. E insisto, parece que hablando y escribiendo tanto todos sobre el 15-M (por ponerle un nombre reductor y acotado) nos olvidamos de ver la actualidad en el contexto de la Historia humana (al menos de esta humanidad, pues ha habido muchas otras). ¿Es que pensábamos que por admirar AlexanderMcQueens o vestir Zaras, por navegar los vericuetos de la WWW o entender de qué va Björk, la Historia iba a cambiar para nosotros? Siento traer malas noticias, pero avance ≠ cambio.

¿Sabían Vds. que la Historia nunca ha cambiado, que sólo cambian las historias e intrahistorias? Sí, ha habido avances, siempre los hay (y como decía Paco Umbral especialmente gracias a las guerras, por escandaloso que suene), pero para madurar como especie deberíamos empezar a corregir un defecto mental que nos lastra: la asociación entre espectaculares avances -en el campo que sea-, con la Evolución. Avances y Evolución no son socios obligatorios, aunque la mayoría confunda los unos con la otra porque en ocasiones se intercambian los disfraces . Uno ve un iPad y la siguiente idea es: uy, cuánto avance. Y sin embargo, no. Sí. Pero no. La Evolución existe pero es otra cosa de la que hablaremos después. Es más... históricamente hay cierta relación entre “sociedad avanzada” y una mayor capacidad para la aberración y expansión de los horrores que dicha sociedad es capaz de engendrar. Al principio se exterminaba una aldea, se pasaba una comarca a cuchillo, y la cosa no iba más allá del río... al final ya han sido casi seis millones de judíos y cincuenta millones de muertos en sólo la última guerra mundial.

¿Qué es lo siguiente? Eso, “lo siguiente”, es lo que nos estamos jugando ahora: que haya “siguiente” o que no lo haya.
 
 
Hemos ido avanzando en avances, pero el círculo, o la espiral, siempre ha girado alrededor del mismo centro, por mucho que se abra.

Es la definición arquetípica de “círculo vicioso”, y es tal que así: partimos de un periodo en el que existe un “ nuevo orden establecido” a priori mejor que el “orden anterior derrocado”. Tras guerras y revoluciones, tumbas y ruinas, nadie tiene ánimos ya para destrozar más cosas ni odiar más, y se produce una tregua social que se confunde con la “paz”. Comienza así la jerarquización y la creación de castas dentro de este nuevo “orden”, se vive un periodo de “tranquilidad” (tradúzcase por: “ahora no tenemos ganas ni motivos aparentes para matarnos entre nosotros”). Aprovechando este parón en las convulsiones, unas cuantas generaciones/élites se irán apropiando poco de la exclusividad de los medios de producción y del control social, pasito a pasito, conquista a conquista, o ley a ley. De estar sometidos a una normas, empezarán a a modificarlas y posteriormente a hacerlas ellos directamente..., y a excluirse de las mismas, de paso. Luego irá manifestándose (tras unos siglos o una décadas) la decadencia, la corrupción del Sistema y su descomposición interna, aunque mantenga las formas externas. Tras esfuerzos ingentes por mantener "las formas" la situación cada vez será más deforme y difícil de sostener y el Sistema se verá forzado a dedicar más y más recursos a apuntalar el muro de lo insostenible. El hartazgo de los oprimidos (perdidos, olvidados, perjudicados, irritados...) retará esa realidad impuesta, detonará algún detonante de turno, y se montará el pandemónium. La resistencia feroz al cambio por parte de los privilegiados les hará atacar a los disidentes a diestro y siniestro con tal de no perder sus posiciones y prebendas. Se derramará la sangre y se derramará la revolución, florecerán sufrimientos por doquier al sol de las resistencias, y TODO el mundo conocido para los protagonistas de esta historia se dividirá en dos: el “ellos y el nosotros”. Se radicalizará TODO hasta que no se pueda separar ya más, y después de agotar el exterminio... se producirá la inevitable (repito: inevitable, para quien quiera escuchar) caída del antiguo régimen. Los antiguos señores serán sustituidos por otros nuevos, se cambiarán unos cuantos paradigmas, las morales imperantes serán otras, los corpus jurídicos lo mismo..., y todo vuelve a empezar. Otra vez. Más moderno, pero viejo de nacimiento. 

Miremos hacia atrás: siempre pensamos que esta vez iba a ser la buena, que todo iba a ser distinto, y siempre nos equivocamos. Hubo mejoras, y luego todo se volvió a estropear. No importa que sea el Imperio Romano, ni la historia de Francia entre Luis XVI y Bonaparte, ni la Alemania nazi o la de la Merkel, Franco o Berlusconi. Da igual, se sofisticarán los alcances de los horrores y la manera en que se manifiesten... pero mientras las historia ha ido cambiando, el resultado siempre ha sido el mismo. Siempre, porque el problema ha sido siempre el mismo. ¿Cuál? Se escapa a este blog (que no a este escribiente) la capacidad de albergar tal respuesta: búsquela por Vd. mismo/misma, y quizá sea lo mejor que haya podido hacer Vd. con su vida, dedicarse a Buscar, en vez de a hacer ruido o a protestar por el ruido de los demás.

EVOLUCIÓN

En total aparente contradicción con la idea anterior de que “todo cambia pero nada cambia”, todo cambia. Creo que debo una explicación. Mientras la primera parte de este artículo estaba dedicada a los “revolucionarios”, esta parte está más dedicada a los “otros”, a los que se resisten a cambiar o a ser cambiados: a los mal llamados “conservadores”. A los que piensan que la salida es la mano dura, los líderes y los Mercados y nosequé firmezas o recortes (los recortes que no recortan lo único que hay que recortar, que es la codicia), a esos que secuestran a Jesucristo, o usan el poder de la gente contra la gente. A los que creen que poniendo nombres despectivos a las cosas o a los grupos, ya tienen licencia para matar. A los que mueven sus cegueras, boli y máster en mano, en tantas estúpidas tertulias en la TDT, ese espectro de la desinformación y la chula condescendencia. A los que aún creen que esto tiene que ver con “partidos políticos”. A los que creen que esto tiene que ver con las creencias. A los que creen que no hay nada más allá de este sistema llamado “el menos malo de todos los sistemas”. Para todos esos, unas notitas evolutivas:


El socialismo no democrático pereció, y el capitalismo (cada vez menos democrático) está pereciendo delante de vuestras pinochescas narices. Si un lado del péndulo fue un desastre, el lado contrario no lo será menos, y sólo hemos estado esperando a que el péndulo recorriera el espacio de un extremo al otro los últimos 30 o 40 años. Pero estamos llegando al final. Ningún sistema basado en la codicia y en la carencia de los muchos frente a la abundancia de unos pocos y en la especulación podrá sobrevivir mucho tiempo sobre la faz de la Tierra. Jamás. No podéis pretender ser unos corruptos morales, sociales, religiosos y hasta corporales, y que no ocurra nada nunca. Es imposible. La Historia, como hemos visto antes, no lo permite. Otros quieren vuestro lugar... en principio, para intentar hacerlo mejor. Toda doble vida o doble moral, en algún sitio y de alguna manera, acaba por unificarse y descubrirse. Es Ley que nada permanezca oculto para siempre.

Todos los resistentes se resistieron y perecieron por resistirse, todos, uno detrás de otro. Y las guillotinas sólo cambian de forma. Todos aquellos que estaban arriba como vosotros ahora, también tuvieron miedo cuando dejaron de sentirse todo lo a salvo que se habían sentido siempre, también creyeron que el Sistema funcionaba por el mero hecho de que funcionaba para ellos (semejante ceguera y arrogancia). Pero eran INCAPACES de ver que para los otros no funcionaba, y que los otros eran más; y que lo que no funcione para la mayoría está condenado a condenarse. “¡Pues se reforma!”. Pues no, porque para una persona en estado de resistencia, “reforma” equivale a cambiar cosas para que no cambie nada, al estilo alauita. Pero no cuela, sólo prorroga. Cuanto más tiempo ganéis, cuanta más energía ajena os apropiéis para que la fiesta dure, queridos, más sufriréis después. No es una amenaza mía particular, es otra Ley del Cosmos, lo que no fluye, se pudre.

No vais a salvar el culo, porque ni siquiera (como les ha pasado a todos los resistentes antes que a vosotros) sabéis que sois resistentes y os creéis decisivos (la diosa Kali se ríe a carcajadas). No os identificáis a vosotros mismos como cerrados, como corruptos, como obstáculos, como el viejo régimen, no entendéis por qué os insultan ahora tanto. ¡Pero lo sois, sois la encarnación del problema mientras no encarnéis soluciones! Os pone nerviosos lo que ocurre, no queréis que gente incontrolada controle, ¡vosotros! ¡controladores!

Pero la cosa no se para, Evoluciona. Hace mucho tiempo, alguien, en un momento dado, tras siglos y siglos en los que se daba por hecho que era normal exterminar al rival, dijo: “pues no, matar a otro ser humano no es normal” y propuso abolir las ejecuciones de semejantes, por malvados que éstos fueran. ¡Escándalo! ¡Subversión! O como diría La Gaceta: ¡sediciosos!... Los que eran como vosotros en aquel entonces no entendieron nada, no entendían que si decapitar al rival o al delincuente había sido la opción legal, aceptada y eficaz durante siempre, ya no lo fuera más. Y se pusieron muy nerviosos, y decapitaron a más gente, y al final... todo les salió mal. Y no hay ningún pecio, ninguno, que se quede sin pagar.

Hasta ahora estábamos a costumbrados a que los del Botín se llevaran el botín, y durante años, ¿qué?: grandes fortunas, guerras comerciales y petrolíferas, abusos estatales multiformes, pan y circo, mafias legal-globalizadas de todo tipo, y la “esquilmación” sistemática de la clase media... Llevamos décadas en que el flujo de bienes ha ido cada vez más hacia arriba, y menos hacia abajo... Pues resulta que lo que antes se aceptaba, debido al “factor evolutivo”, no se va a aceptar más. ¿Os queréis resistir? Allá vosotros, provocadores. Pero... me remito a la primera parte de este artículo.

Y hasta a mí me gustaría que esta vez fuera diferente. Pero... Ains... Mientras no seáis vosotros los que paréis a la Bestia, sois la Bestia. Y vosotros somos todos, por eso el problema es tan crucial (de cruce y de cruz). Es la única opción que tenemos, elegir la vía del cambio o la vía de la resistencia, porque la cosa no va a parar, y si ha de hacerlo, pasará por encima de todos por igual, justos e injustos.

Mira que luego no quiero llantos...

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