UNA HUMANIDAD EN LA EDAD DEL PAVO... en un día de Acción de (Des)Gracias


"¿Has visto lo de Japón? ¡Qué cosas pasan, qué horror, por amor de Dios!"

Mucho drama periodístico, imágenes horrendas, horror nuclear nipón. Pero, ¿alguien se plantea que seguimos cieguitos ante la arrogancia de la que hacemos gala como Humanidad? Vivimos totalmente de espaldas a la Naturaleza, inmersos en entornos pervertidos y contaminados, sin contabilizar los recursos naturales como riqueza en el debe y el haber de las empresas, usando los países traseros como vertederos. En este mundo sólo unos pocos Maestros, Artistas y Buena Gente intenta SER luz dentro del caos (ser, no tener). En realidad no son pocos, somos la mayoría, lo cual hace más espeluznante y evidente la dictadura silenciosa bajo la que vivimos. ¿Qué cosas pasan? "Bueno la gente no tiene la culpa de un terremoto ni de un maremoto". No, claro que no, pero... siga leyendo.

Clamamos a los cielos y al dios de cada uno protestando por tanta tragedia, horrorizados por la fragilidad ajena que hace predecible la propia. ¡Qué actitud más infantil! Que no se nos escape que este desastre sería un 90% menos horroroso si, simplemente, los humanos no viviéramos en tierras en las que no deberíamos vivir, ni sacáramos energía "barata" de donde no la tenemos que sacar, para empezar. Por supuesto esto no es para culpabilizar a las pobres víctimas del horror, el que lo vea así, que no siga leyendo, porque no tiene oídos para oír, y va a empezar a proyectar proyectiles contra el proyector.

Me sorprende tanta mano alzada al cielo cuando las cosas se ponen feas y la gente se ahoga en masa bajo los fangos salados y oscuros. Me sorprende, pero no me extraña. No sé cómo decirlo. La verdad es que estamos en la adolescencia como especie, somos como adolescentes en un mal día, desesperados por adoptar nuevas identidades que nos definan frente a los demás, dando golpes y malas contestaciones a todo aquello que nos contradiga o nos estropee la fiesta o el botellón, renegando a saco de Padre y de Madre, o del Origen (cada uno lo que quiera), echando balones fuera mientras nos comemos -literalmente, como células cancerígenas- el entorno del que dependemos; funcionando a base de filias y fobias totalmente dictadas por el ego de cada uno, y el ego de la pandilla de turno.

Pero NADIE va a venir a salvarnos. NADIE. Ni Jesucristo ni la tecnología ni nada que descienda de fuera. Entender esto, con todas sus consecuencias, es el primer paso para convertirnos en Adultos.

Mientras tanto, cultural y socialmente nos seguimos riendo de los chiflados que quieren tener su huerta en armonía con la naturaleza siguiendo las normas de la Permacultura, mirando con la distancia con la que se mira el fenómeno a esos que se niegan a consumir los productos de la Bestia, de los que optan por terapias que no sean las académicas ortodoxas, de los que protestan solitos y marginados contra la depredación empresarial. Esa depredación neoliberal que está consumiendo el planeta y frenando cualquier tipo de Cambio real. Seguimos mirando a esos que buscan espiritualmente -y que hacen de ello la base de su existencia- como graciosillos freaks nuevaéricos comeflores, en el mejor de los casos. Las voces que dicen La Verdad (la de nadie, que es la única que existe) son ridiculizadas y casi siempre hablan bajito en este mundo donde lo que sube es la agresividad y la competencia. Ya no se puede hablar de repartición, de justicia social -si no pasa primero por la empresarial-, no se lleva ya más. Eres "progre" o algo peor, un conspiranóico o un rebelde terrorista.

Y, ¿la solución al consumismo desaforado y al despilfarro... es MÁS y MÁS...? ¿La alternativa  estos vergonzosos gobiernos "de izquierdas" vendidos a la banca y los poderes supraestatales... son los gobiernos "de derechas"? ¿Más vendidos aún si cabe, que se visten de luces y de insultos para profundizar en la reforma feudalista económica que nos han colado a todos por la puerta de atrás? Bueno, por la puerta de atrás... y la de delante, después de abrírsela nosotros de par en par, con tal de conseguir el coche-tanque, la iGilipollez 3.0 con su obsolescencia bien programada, el adosado, y la hamburguesa en el centro comercial... y pagar a precio de oro por minuto este precio de la inmovilidad en la opulencia que estamos pagando todos, y que no vale nada. Ya no podemos irnos a ningún sitio, ni podemos elegir: hay cosas mensuales que pagar a los señores feudales, y si no, las horas están ocupadas en "producir". ¡No-te-muevas!

Y dale, y dale. Sigamos así, divididos y dualizados. ¿He dicho como adolescentes? No, somos como niños de teta, chupete y biberón, que no nos preocupamos de dónde cagamos. Yo, mi, me, conmigo, pa mí. La mierda, que la recoja otro. Yo sólo quiero ser un mamón, soy todo boca, todo orificios demandantes. Jesús dijo sed COMO niños, no dijo SED INFANTILES.

Voy a repetirlo: este desastre sería un 90% menos horroroso si, simplemente, los humanos no vivieran donde no tienen que vivir ni sacaran energía de donde no la tienen que sacar, tiranizando y tirando el entorno. Por no decir que las miles y miles de toneladas de mierda tóxica que van ahora a parar al mar de Japón (y al del mundo) no serían tales si la zona no hubiera estado llena de, por supuesto, miles y miles de toneladas de mierda tóxica de producción humana. De perogrullo.

Dejemos a Dios en paz, menos rasgarse las blusas del Zara y los polos del H&M fabricados en China. Somos prisioneros voluntarios del "siempre más", del "siempre como yo quiera". El sufrimiento/destrucción forma parte del mundo dual en el que vivimos, esto es una Ley cósmica, todo lo que nace, muere; todo lo que se une, se desune, siempre. Lo que falla es el porcentaje. Probablemente el 95% del sufrimiento es un sufrimiento auto-infligido, por poner cifras tontas. Esto nos debería hacer reflexionar profundamente, la palabra "concienciación" ya se está empezando a quedar pequeña, necesitamos empezar a considerar en serio la posibilidad de una METAMORFOSIS. No podemos seguir dándole la espalda a la dimensión trascendente de la que venimos y a la que vamos, porque es la base del respeto a toda forma de vida y convierte cada rayo de sol que recibimos en una oración de agradecimiento.

¿Por donde empezamos? Pues, para empezar, cada uno en su casa o en su oficina en este momento exacto del presente, observando qué aportamos en tiempo real a la energía común, viendo a ver qué compramos todos los días y a dónde va a parar nuestro dinero, mejor dicho, a quién. Y para seguir, se empieza por volver escuchar a los Sabios, esos que ahora aparecen ridiculizados o son considerados como los imbéciles del mundo... Esto podría empezar a cambiar, de la noche a la mañana, todos los hábitos de consumo (de noticias, de informaciones, de medios de comunicación y de ideologías; y finalmente, de bienes materiales) y sería la primera banderilla puesta a la Bestia. Escuchemos a los Sabios, sea como sea la forma en la que se presenten.

Si no, y dejemos que lo diga Bernarda Alba, a apechugar.

             - "No quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! (A otra hija.) ¡A callar he dicho! (A otra hija.) Las lágrimas cuando estés sola. ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! ".




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