PESIMISMO ABSOLUTO Y TOTAL (Kali Yuga)

     Advierto de antemano: este es un post muy largo, absolutamente pesimista, catastrofista, económico-social, geopolítico, y espiritual. La aparente libertad de la que crees que gozas como supuesto ser humano te permite cerrar la pestañita de este blog, y pasar a tu entretenimiento siguiente. Si sigues leyendo, es bajo tu responsabilidad, y no atiendo a comentarios censuradores, ralativizadores ni ofensivos.


La mayoría de gente que conozco que es enfermizamente optimista considero que lo que realmente está... es cagada de miedo, y una de las cosas que han cagado cuando sus esfínteres subconscientes han cedido es un optimismo de plástico. O están cagados de miedo, o viven en un estado de negación clásico, de manual de psicología, lo cual viene a ser lo mismo. Es la gente que suelen dar la espalda a quienes les parecen negativos o consideran que les echan su pesimismo encima, “Ay, ¡quita, quita!”, el supuesto pesimista es un aguafiestas con sarna.  Otros, más ligeritos de intelecto, confunden el ser optimista con el ser creativo y el pesimismo con la destrucción, cuando a veces es exactamente al revés como funciona la cosa. Otros, menos retorcidos, toman el optimismo como un principio moral para enriquecer su personalidad: adoptan el optimismo como el que procura ser generoso, o fiel, o trabajador. Otros, más voladitos, han leído libros sobre las maravillas metafísicas del pensamiento positivo, y se lanzan cual Juana de Asco a sablear con ideas positivas a diestro y siniestro para aniquilar la negatividad, ignorando por completo que suelen ignorar por completo la mayoría de las cosas negativas y aberrantes que piensan por segundo.

En lo que a mí respecta, todas esas cosas no tienen nada que ver con el Optimismo. Pero nada es nada. Por tanto, como no tengo necesidad de hacer amigos, me declaro abiertamente pesimista. Lo siento. Y si luego en mi vida diaria tengo motivación suficiente para ser creativo, alegre y desprendido, será que quizá sea un verdadero optimista, no como todos los que se visten de optimismo en todas las redes sociales y demás tertulias y fantasías varias de esta mal llamada civilización.

El catastrofismo tiene mala prensa, y no me extraña. La gente no quiere saber nada de dramas de los que no saquen rentabilidad o no se hayan inventado ellos mismos.  Las "teorías anti-teorías de la Conspiración” son subvencionadas y enriquecidas en todo medio de descomunicación; así, si verdaderamente hay una conspiración para dominar el mundo y esclavizar del todo y finalmente a la humanidad por completo, pues ya nadie hace caso y tal conspiración puede seguir adelante, como es el caso. Sí. El plan es privatizar el mundo, convertir a los ciudadanos en productores y clientes (incluso en pre-delincuentes) bajo la super-visión miope de los poderes nacionales, luego los supranacionales (U.E., F.M.I., O.M.S.), y posteriormente un poder único mundial. El plan es acabar convirtiendo las democracias en un teatro demográfico del cual China es el ejemplo namber uan que dirigentes y élites de todo el globo miran, con babeante envidia, como ejemplo y directriz de un futuro nuevo orden mundial, que en inglés se dice New World Order, salidito de los labios de un Bush cualquiera. Los medios de descomunicación comunican millones de cosas e informan de muy pocas. La mitad de las noticias de los telediarios no son noticias, sino mero entretenimiento o deportes que casi nadie practica. La naturaleza no es contada -perdón: contabilizada- ni como bien ni como “debe” ni como “haber”, no forma parte de la cadena comercial, simplemente es de donde sale todo y punto. Las grandes empresas y corporaciones (el anticristo de las verdaderas pequeñas y verdaderas empresas, cada vez más insignificantes y aplastadas por las grandes) se van repartiendo el pastel, pasito a pasito creando monopolios encubiertos, superando en poder a los gobiernos -como está perfectamente planeado- hasta el punto de que cada vez el poder “popular” es menos capaz de contrarrestar el apogeo del feudalismo económico, que, anuncio, es la época que se pretende avecinar.

Mientras, nos mantenemos entreteniditos por los contenidos multimedia… o por debates centralistas o autonomistas... o por las ideologías de derechas o izquierdas... ¿Real Madrid o el Atlético? Unos están ciegos pensando que la vida se puede gestionar y que la empresa es el súmmum de organización humana y única fuente de prosperidad sobre la faz de la tierra, los otros pecan de ingenuos en muchas otras cosas que ahora mismo no me apetece enumerar.

Zapatero tiene un nombre propio al que atacar: ZP. Rajoy también. Y Obama. Y Ratzinger. Etc. Pero, ¿y los poderes económicos? Ah, estos no son “nadie”, son “los mercados”, son “la economía”. Qué curioso, no tienen cabezas a las que tirar zapatos ni fronteras ni demarcaciones a las que acudir salir o entrar. No están en ningún sitio, por lo que no se les puede poner límites. Y si se les pueden poner, da igual, no se les ponen. Existe un plan de dominación, por supuesto que existe, y lo facilón es imaginar malignos detrás de todo esto, villanos de mano retorcida y risita viperina pergeñándolo todo en plan peli de James Bond o Austin Powers, pero la realidad no es tan simple. La realidad es que el lado oscuro de la fuerza,  de malvados con nombre propio no requiere, excepto en ocasiones puntuales. El mal es difuso, inatacable y etéreo, pero actúa como una fuerza unida y perfectamente estructurada con el poder y la entropía como único fin. Lo mismo mismito que los virus, impersonales, eficientes, mortales y caducos por definición. Sólo hay que ver el experimento griego. Grecia no es una mala gestión, Grecia es un experimento. Un comienzo. Como las Torres Gemelas, es un “a ver qué pasa”. Hay verdades que jamás salen en la TV ni en los periódicos; y cuando salen, da igual, porque nadie se las cree; y el que las expuso que se prepare para el ostracismo social y profesional.

Ha habido otras civilizaciones humanas anteriores a ésta. La Atlántida fue una de ellas (no, no me pongo esotérico, de eso hay pruebas científicas, pero nadie las quiere tener en cuenta). Como los imperios, las humanidades comienzan y después terminan. Todas se creen que vivirán para siempre, todas se vuelven ciegas ante su propia auto-destrucción, y todas acaban pereciendo entre sus propias incapacidades y lamentaciones y cruce de culpas. Cada una perece por ciertos motivos. La nuestra, la Civilización Tecnobárbara, va a morir por codicia, como bien anunció Moisés. El mundo, este mundo, va de culo (dando por hecho que eso signifique ir mal), y no creo que haya solución ya. Es demasiado tarde. Todo eso convierte a este post exactamente en lo que nadie quiere leer, porque, digo, abiertamente: se acerca la catástrofe y todo es debido a una Conspiración como la copa de un pino. Una conspiración que a fin de cuentas es una traición de la humanidad consigo misma. Que el final sea cosa de dos días o de dos décadas, a ojos cósmicos no reviste la menor importancia. Ahora, como en todas las catástrofes, ya sólo tenemos margen de optar por cuatro posiciones que considerar o adoptar: 1) alea jacta est + carpe diem; 2) el grado del horror y descalabro que queremos alcanzar; 3) cómo nos vamos a tomar personalmente cada uno la perspectiva de aniquilación; 4) aprovechar el caos para recuperar la Dignidad propia del Ser Humano.

Ahora, voy a profetizar. Llevo 10 años en los que se me da bien dicha actividad.


Próximamente seremos testigos de sucesivos intentos de gobernar Internet, los cuales ya se están tanteando… o testeando. Por nuestra seguridad, por supuesto, para combatir la pedofilia, el terrorismo y la piratería. Surgirán inauditos conflictos económico-sociales en países del “primer mundo”, que gradualmente los políticos serán cada vez menos capaces de “gestionar” (debido a que en cierto momento hemos asumido la idea absurda de que "política es gestión"). Finalmente organismos supranacionales irán apareciendo, por las buenas o por las malas, como “salvadores” y “pacificadores” a los que los gobiernos necesitarán acudir para salvar el pellejo in extremis. No es de descartar algún que otro fenómeno traumático mundial que ponga las bases para poder encajar fácilmente grandes cambios, controles y demás "reformas". Se irá estableciendo un mayor control de la imagen de cada persona. Los centros de focalización de la atención de los seres humanos se empezarán considerar una moneda de cambio; me explico, esto ocurre ya, pero cada vez será mayor y más poderosa tal dinámica: ahí donde haya un interés humano, en donde cada uno fije sus ojos, habrá una publicidad, un comercio, una normativa y algún mensaje que meter en el subconsciente. Cada vez menos espacios -físicos o psíquicos- quedarán vírgenes de "informaciones" y consignas. Las fuerzas de orden y seguridad de los estados aparecerán cada vez más armadas y omnipresentes en cada esquina de nuestras ciudades y carreteras. Esto no es ninguna novedad, delante de nuestras narices el estado policial se va apuntalando metralletita a metralletita, control a control, bota a bota, terrorista a terrorista. Eh, por nuestra seguridad y protección. Las personas que están dentro de los intereses del Sistema casi no se ven afectadas por el estado democrático totalitario, aunque a veces lo perciban a nivel de calle -y callen-, pero todos aquellos que no sigan las consignas, de una manera más sutil o descarada serán controlados y redirigidos, y en su defecto, amenazados, fichados y neutralizados. Al final, prácticamente pagaremos para que las entidades bancarias manejen nuestro dinero, y gracias, oh, Señor. De alguna manera ya lo estamos haciendo. Repito, no es ciencia ficción: hoy en día ningún ciudadano que quiera llevar una vida medianamente normal puede prescindir de darse de alta en alguna entidad bancaria, tiene que utilizar algún banco o caja por obligación virtual… extraña situación tratándose como se trata de entidades privadas... Por nuestra seguridad, llegará a un punto que todo se convertirá en un medio de producción (alimentos, vivienda, justicia, educación…) y cada vez habrá menos margen para salirse del margen. Todo lo que un ser humano produzca, habrá de pasar por taquilla y por caja. Esto también está ocurriendo ya. Ahora mismo, con la ley en la mano, se podría detener y juzgar a un agricultor que vaya por libre y venda sus calabacines al borde de su huerta: el Sistema no se beneficia de esto, y, por nuestra seguridad, los calabacines deberían tener una autorización de salubridad para ser vendidos y el agricultor darse de alta como autónomo. Probablemente todo esto le acabe resultando inviable al pobre campesino y una gran compañía acabe comprando sus tierras, tenga la bondad de colocarlo a él como empleado y le obligue a utilizar equis químicos para doblar la producción de su cosecha, no, de la cosecha. El campo entero se está convirtiendo en una gigantesca franquicia, y aquí seguimos felices con nuestras marquitas blancas de supermercado, las blancas y todas las demás. Esto no es ciencia ficción, esto está pasando ahora mismo, minuto a minuto mientras tú lees y yo escribo. En el tema de la sanidad, ni entro, da para cinco posts como éste, pero es un ejemplo arquetípico del horror. Sólo ver la reacción de los republicanos de USA contra Obama con este tema, es suficiente para abrir los ojos a la realidad.

Bien todo esto lo digo porque, mientras la aberración se expande, todos, y digo TODOS, incluso los que lo sabemos de sobra, estamos mirando para otro lado. O para arriba. O para abajo. Misteriosamente muchos nos consideramos cultos y hasta sensibles, pero hay cosas que -como especie- no estamos celularmente preparados para ver, ni para asumir. Preferimos decir "ver las cosas buenas", o decir que "la ciencia nos salvará de todo eso"… Ay, qué entretenido... ¿se podría colonizar Marte?, mientras sus mentes son colonizadas -no nos engañemos- por sí mismas. Y otros, mientras sigan teniendo sus fines de semana de hamburguesa y cine en el catedralicio centro comercial rodeado de autopistas y adosaditos con sus ventanitas de cristal triple de PVC (o sus debates intelectuales, sus veleidades artísticas, sus cinismos inteligentes y sus columnistas favoritos) no quieren saber nada más de lo demás, ni de los demás.

Todo lo que digo es que esto está ocurriendo a gran escala y a todos los niveles, es acumulativo, y no es gratis. Bueno, no es que no sea gratis, es que el precio es ya imposible de pagar. La hora de la insolvencia global se acerca. Igual que una persona no puede seguir endeudándose para siempre, la humanidad tampoco. Y los acreedores de la Ley Natural (no confundir con las aberraciones neofascistas de la bioética patria) están empezando a llamar a la puerta. Mientras tanto, las espiritualidades organizadas teocéntricas pondrán el grito en el cielo, clamando por la re-espiritualización del hombre, sin ser capaces de ver que ellas son responsables milenarias de todas estas aberraciones, y que llevan prostituyendo la espiritualidad desde hace siglos, apartando al hombre de su propia Liberación al capitalizar la salvación y construir dioses y maestros a imagen y semejanza de sus limitaciones y sus deseos.

Por supuesto, esto no es culpa de unos malos. Esto es una obra global de inconsciencia, reflejada a gran escala. El estado medio de la humanidad se refleja en este post. Así de arrogante soy. Sólo queda, ya, la revolución interior.

¿Qué cómo sé yo todo esto y lo digo con tanta seguridad? Mejor, pregúntate, ¿no es la historia de siempre, solo que globalizada? ¿Dónde está la sorpresa? Mejor, pregúntate, ¿cómo sabes tú que no es así como es? ¿Tienes pruebas? Ni una.

 

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